Resulta peculiar y paradójica la combinación de grandes consensos y disensos que caracteriza a la actual cultura valorativa española. Los datos muestran que la gran mayoría de los españoles está de acuerdo a la hora de defender y de apoyar, al mismo tiempo, valores sociales que por su propia naturaleza resultan ser antagónicos. La interpretación de esta paradoja ha de inscribirse, según Eduardo Bericat, en el contexto de la configuración de una sociedad posmoderna que obliga a repensar y reevaluar desde cero todos nuestros valores con el objeto de configurar un nuevo modelo de sociedad. En la medida que los componentes antagónicos prevalezcan, existe el riesgo de que España evolucione desde una reciente cultura del consenso, a una nueva y perturbadora cultura del disenso.

 

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